¿Metodología, fé, necesidad.....?. ¿Miedo al error o el principio de la paciencia?
Saludos, mis querid@s amig@s voley adict@s. Reza uno de las frases más célebres de nuestra querida FIVB, “Keep the ball Flying”, para destacar lo hermoso que es este deporte con 12 jugadores/as sobre la cancha luchando por mantener la pelota en el aire y dar el todo por todo para lograr que esa pelotita caiga al otro lado de la red.
Voy a utilizar esta frasecita para “destripar” el doble filo que trae adherido en su mensaje y que puede servir para diferenciar dos claros estilos de juego:
Por un lado el entrenador que fomenta el “Mantén la pelota en juego” como insignia del EVITAR EL ERROR NO FORZADO tanto en defensa como en ataque, y por otro ese entrenador que arenga a sus deportistas a defender su lado de la cancha ante las acometidas ofensivas del rival para preparar la posterior propia fase ofensiva.
El primero de los dos casos, y eje de este artículo, es el técnico que pretende mantener la pelota en el aire evitando el fallo a toda costa, es lo que comúnmente conocemos como Juego de CONTINUIDAD y aunque puede recoger algunos tintes de “riesgo”, especialmente en el aspecto ofensivo, lo cierto es que el conservadurismo impregna todo el mensaje que se quiere transmitir.
Hablemos por tanto de la famosa Continuidad, su empleo y algunos de los nexos que tiene con el rendimiento en la competición que, a fin de cuentas, es lo que transmite el equipo en base a lo que entrena cada día.
Los que ya me conocen, y los que no vais a poder comprobarlo en estos párrafos, suelo mostrar muy fácilmente mi lado critico al conservadurismo que implica el uso, o mejor dicho, el excesivo uso del trabajo de Continuidad cuando l@s deportistas ya tienen unos niveles técnico y táctico aceptables, y a l@s que les podemos y debemos ir pidiendo más, especialmente, transmitiendo el objetivo fundamental de este juego, GANAR ATACANDO y NO ESPECULAR.
La continuidad entra por todos los poros de la metodología de trabajo/entrenamiento de aquell@s entrenadores/as que les gusta nadar y guardar la ropa, es decir, dan prioridad al no fallar por encima de arriesgar en acciones como el saque y/o ataque, sabiendo que eso puede marcar las diferencias a favor o en contra de su equipo de acertar o errar demasiado respectivamente.
Hace ya muchos años, hablando de voleibol con grandes colegas y explicándoles un poco por encima como entiendo este juego, me decían que “el cementerio está lleno de valientes”, algo que tiene cierto sentido en otros ámbitos de la vida, pero que no comparto cuando hablamos de deporte.
Tanto antes como jugador como ahora como entrenador, me enamoro de este juego por todo su amplio contenido táctico en la búsqueda de generar múltiples y eficaces situaciones ofensivas mientras se trata de desarticular las intenciones del rival, es decir, potenciando un sistema defensivo.
Esta visión del juego en la que me focalizo en encontrar las vías para SUMAR PUNTOS DE FORMA MERITORIA (cosecha propia) ó cuando menos forzar el error rival, la plasmo en todo mi planteamiento semanal de entrenamiento para desarrollarlo en la competición del fin de semana, ya que de nada me vale “cuidar la pelota” durante los dias previos al partido y pedirle a mis jugadores/as que no sientan respeto o miedo al fallo en el momento critico de la semana, el partido.
El error es parte del juego y hay que aceptarlo y trabajar con esa posibilidad constantemente de cara a adaptar al deportista al escenario mas real posible de competición oficial, más aún cuando nuestro juego tiene una característica reglamentaria clara, cada error es un punto para el rival.
Es precisamente ese detalle, error (=) -> punto para el rival, uno de los aspectos clave que distancian a muy buen@s jugadores/as de ser “cracks” ya que la influencia emocional que ejerce sobre ell@s la responsabilidad de puntuar, la reconocida presión, es tan importante que en muchos casos disminuye el rendimiento efectivo del/la deportista por no poder/saber asumirla o gestionarla de forma adecuada.
Si bien es cierto que en muchos casos vamos a necesitar el apoyo de un especialista que trabaje personalmente con el deportista este aspecto emocional, nosotros como entrenadores podemos y debemos implementar una metodología que contribuya a que l@s deportistas no se sientan incómodos con el reglamento ni las necesidades competitivas del equipo sino todo lo contrario, el deportista ha de entender las características de su rol, su papel en el engranaje del equipo y que el error es parte del juego siendo SIEMPRE menos importante que la capacidad de sumar puntos.
En este sentido, la metodología de trabajar con demasiada frecuencia con CONTINUIDAD en las sesiones de entrenamiento, sobre todo en la parte principal, es peligrosa ya que si bien favorece el juego prolongado con puntos largos, va a alejar al deportista, bajo mi punto de vista, del juego competitivo, del fuego real, y de su necesaria capacidad de:
- tomar decisiones de riesgo en ataque (saque y remate)
- asumir el error y la lectura del mismo (feedback)
- autoestima y confianza de l@s compañer@s
- gusto por competir
El hecho de reducir el uso de la Continuidad dando prioridad al juego de riesgo que implica “bajar la pelota” no significa en ningún caso que todo vale y el error es gratuito, en absoluto.
Si queremos proponer ese famoso escenario lo mas cercano posible a la competición real, nosotros y los deportistas han de entrenar en un ambiente casi idéntico, por lo que el error (=) debe tener unas consecuencias, al igual que en un partido ese error hace subir un punto al marcador del rival.
Estoy plenamente convencido que en la sesión de entrenamiento hay momentos para trabajar tanto con continuidad como con alto riesgo, ya sea en momentos complementarios a la parte principal como en esta misma, pero también tengo claro los efectos que provocan cada una de ellas.
Entonces, ¿cuándo usar la continuidad?. Interesante pregunta y es que aunque gustemos muchos de ese voleibol de riesgo y búsqueda de puntuar por encima de la especulación, mantener la pelota en el aire va a ser muy útil en situaciones como estas:
- Etapa de Formación. El trabajo de continuidad es ideal tanto en la llegada del deportista al voley como en toda su etapa formativa
Las razones son múltiples y todas ellas lógicas, más allá de la metodología del técnico de turno, y entre otras tenemos:
– Excelente complemento para desarrollar habilidades física tan importantes como movilidad, coordinación, fuerza, saltos, velocidad….y hacerlo jugando voleibol.
– Familiarización con la pelota y su manejo.
– Autoestima y autoconocimiento.
– Acercamiento al reglamento del voleibol y los objetivos específicos de este deporte.
– Práctica de los fundamentos con volumen alto de repeticiones con o sin intervención del entrenador/a, pudiendo desarrollar tanto el foco interno (técnica) como el externo (continuidad). - Parte Inicial. Activación Técnica. En esta fase de la sesión de entrenamiento me gusta implicar carga física con técnica donde en muchos casos, el mantener el balón en el aire, CONTINUIDAD, será parte de la tarea.
En estas tareas incluimos juegos en campo reducido, tareas de Serpiente o en inglés “Butterfly Drills”. - Parte Complementaria. Previo al trabajo principal de la sesión de entrenamiento, suelo programar alguna tarea sintética para reforzar conceptos tácticos que van a ser ser transferidos de inmediato a la parte principal mediante trabajo global competitivo.
En este/os ejercicio/s complementarios, la continuidad en algun/os fundamento/s es importante. Por ejemplo, cuando el objetivo principal es el Complejo 2 (K2), me gusta mucho hacer un trabajo de transición de Posición Inicial a Posición Final con juego real controlado, por lo que la continuidad facilitará la adquisición de los conocimientos que buscamos de la forma mas práctica posible.
Una vez que pasemos a la parte principal y demos las directrices adecuadas, mi única opción será ya la de puntuar en ataque cuando la pelota sea óptima para ello y dejamos la continuidad tan solo para balones que no son ideales para buscar el punto. - Partido: Correcto, he dicho que preparo a mi equipo para jugar a puntuar, no especular, pero hay partidos y partidos, y muchos partidos dentro de cada partido.
Es posible que el rival de esta semana tenga un nivel bastante por debajo del nuestro y el estudio sobre el mismo nos dice que el nivel de error no forzado es muy alto, por lo que una opción para el plan de partido sea NO FALLAR y ver que hace el rival. Esto es especular, cierto, pero para que exponer si es cuestión de ser pacientes.
Y por otro lado, en partidos muy competidos por los dos equipos hay momentos en los que el marcador invita a que sea el rival el que más exponga al estar muy por debajo en el marcador, por lo que una buena opción sea la de bajar el riesgo pero si tratar de forzar el error rival.
En esa plantilla para la sesión de entrenamiento que todos hemos personalizando con e paso de los años, terminé por incluir una columna para el Foco de Atención, Externo o Interno. Especialmente en la parte complementaria, cuando pretendo asentar conceptos tácticos (sistemas, jugadas, llamadas, conexiones…) necesitaré imperiosamente la continuidad, sin duda alguna, por lo que en esa columna reflejaré FOCO EXTERNO y haré énfasis a mis deportistas para logren completar todas las acciones requeridas de la tarea por encima del como realizan el fundamento (saque-recepción, recepción-colocación, colocación-ataque, etc..).
Si difieres parcial o absolutamente conmigo y consideras que entrenar con mucho volumen de continuidad tiene mejores resultados en el rendimiento competitivo, o si por el contrario compartes mi propuesta, ya sabes que estoy abierto al debate y al intercambio de ideas y que nos enriquezcamos mutuamente.
Un poco más abajo tienes tu espacio para dejar tu opinión y si quieres ponerte en contacto conmigo tienes en el espacio de contacto y con el botoncito de whatsapp múltiples formas de hacerme llegar tu propuesta, la cual leeré con mucho cariño y atención y la responderé, por supuesto que sí.
