Saludos, mis querid@s amig@s voley adict@s. Como siempre os digo, todo lo que vais a leer en este artículo emana de la experiencia propia y puede o no coincidir con la vuestra, pero el principal objetivo sigue manteniéndose, y no es otro que compartir con tod@s vosotr@s, entrenadores/as, jugadores/as y aficionad@s en general, muchos aspectos que, como el de hoy, se suelen dar con mucha frecuencia en nuestro trabajo al frente de un equipo de voleibol.
Si nos centramos detenidamente en uno de los grandes objetivos que tenemos como entrenadores a la hora de la preparación para la competición, podríamos decir que todo el estudio y análisis que realizamos del próximo rival y de nuestro propio equipo tiene su culmen con la elaboración de un plan de juego con el que competir ante ese futuro inmediato rival.
Ese plan de juego aglutina la estrategia específica diseñada por el entrenador y su staff técnico para afrontar un encuentro y funcionaria como una hoja de ruta para orientar a los deportistas de forma individua y colectiva.
En el bloque de “Planificación” dentro de esta web ya hablamos muy profundamente de lo que es un plan de juego, pero no perdemos nada con recordar algunas cosas fundamentales como definirlo correctamente como “el conjunto organizado de objetivos, decisiones y comportamientos colectivos que un equipo pretende desarrollar durante un partido, teniendo en cuenta sus características, las del adversario y el contexto competitivo.
Un buen plan de juego debe responder a cinco preguntas fundamentales:
- ¿Cómo queremos jugar? Nuestra identidad y modelo de juego.
- ¿Dónde queremos hacer daño? Los puntos débiles del adversario y las zonas que queremos atacar.
- ¿Cómo vamos a hacerlo? Sistemas, responsabilidades y soluciones tácticas.
- ¿Qué debemos evitar? Los riesgos que pueden favorecer al rival.
- ¿Cómo reaccionaremos si el partido cambia? Alternativas y ajustes durante la competición.
La clave está en que no basta con conocer las respuestas: todas las jugadoras deben comprenderlas y ser capaces de ejecutarlas bajo presión.
