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La injusticia de hacer lo justo. Entrenador, Equipo y Jugadores/as

La injusticia de hacer lo justo. Entrenador, Equipo y Jugadores/as

El entrenador ha de ser justo manejando la injusticia

Saludos, mis querid@s amig@s voley adict@s y bienvenid@s a uno de esos artículos de los que estoy complemente seguro os vais a sentir identificad@s y es que trata sobre una situación que se dá con mucha frecuencia, especialmente en las categoría inferiores, y con la que os podréis haber encontrado en algún momento de vuestra carrera como entrenador/a, sea cual fuere la disciplina deportiva en la que trabajáis, es común a todas.

He de reconocer que en mis inicios como entrenador de voleibol, me dejaba influenciar demasiado por muchas cosas tanto deportivas como extradeportivas y eso me llevaba a tomar decisiones que distaban mucho de ser las necesarias para la buena dinámica del equipo y de lo que debía ser JUSTO, condición innegociable y característica esencial de un BUEN LÍDER.

De entre los distintos ejemplos que recuerdo y de los que he venido aprendiendo con el paso de los años, os puedo contar; como se tomaría un/una jugador/a ir al banquillo o jugar en un determinado rol, e incluso como le iba a sentar si l@ sustituía por un/a compañer@ en un partido,  si los padres/madres venían a los partidos y sentía que si sus hij@s no jugaban me iban a presionar después, que tareas plantear en una sesión de entrenamiento ya qué quizás no le gustara a algun@ de l@s deportistas, saber si la directiva estaría satisfecha con mis decisiones, así como un largo y complejo etcétera.
Todas estas situaciones que me influían tenían un factor común, o mejor dicho, una frase que solía escuchar desde diversos ángulos y no y que me hacía temblar y dudar, ¡NO ERES JUSTO, ESTO ES UNA INJUSTICIA!

Pero además de estas influencias externas, que existieron, existen y seguirán existiendo siempre, también está la propia “autoinfluencia”, si se me permite la expresión, es decir, dejar que mi frustración y el estrés ante algo que yo entiendo que debería ser de otra forma y crea que es una irresponsabilidad de otro/s me lleven a actuar de forma egoísta, poco constructiva y educativa, y sin exagerar, hasta de forma tirana y dictatorial.
En esos inicios, recuerdo y de forma amarga como, por ejemplo, errores minúsculos que nos hacían perder un punto, el simple hecho de no poder venir a entrenar, el opinar distinto a mí, u otras cosas que hoy veo como “simplezas” me provocaban ira y rechazo, y mi respuesta era tan enérgica como estúpida, cambiar al jugador/a, no convocarlo, hablarle de malas formas, ……….NO, NO ERA JUSTO y la visión que tenían de mí no era óptima.

Hoy día, reconozco que el segundo tipo, la “autoinfluencia”, no tiene la relevancia que tenía antes ni mucho menos en mis decisiones y es que con el paso de los años y los errores, y mi amor por el juego y esta profesión me han hecho valorar lo que está muy bien ya y lo que debía ser modificado, por lo que he venido haciendo un gran esfuerzo y lo sigo haciendo para mejorar aspectos tan importantes como el autocontrol de mi impulsividad, de mi frustración, de mi estress, mi visión sobre el fallo de mis deportistas, crecer en empatía y comprensión así como otros puntos que hagan de mí, una mejor persona y posiblemente un mejor entrenador, dotando de mucha JUSTICIA mi capacidad de decidir lo mejor para el equipo.

Pero en cambio, sí puedo compartir con vosotros que huelo con facilidad la llegada de la influencia externa en muy diversas situaciones y formas, aunque ahora sí, tengo la experiencia, los conocimientos y la personalidad necesarios para no permitirle que tome fuerza ni reconduzca lo que debo hacer, decir y decidir.

Quiero centrarme ya en una lucha con la que convivimos a diario y es una arista mas de nuestras responsabilidades como entrenadores de voleibol y líderes de un grupo humano,  lo JUSTO (Entrenador) Vs las INFLUENCIAS EXTERNAS (deportistas, directivos, aficionados, familiares, prensa) y el saber conjugar lo objetivo con lo subjetivo para que el jugador y el equipo, las piezas realmente importante, estén enfocados y remando en la misma dirección a pesar de las posibles discrepancias.

Antes de entrar a como proponer nuestra visión a los demás y como entiendo que deberíamos de argumentar nuestras decisiones  quiero clasificaros las Influencias Externas en 5 categorías y que tendríamos que saber identificarlas para ponderarlas y priorizar nuestros esfuerzos argumentales:

  1. Deportistas. Especialmente el EGO de cada uno de ellos son una influencia externa muy fuerte  hacia nosotros y vamos a tener que tener una buena base de conocimientos, datos objetivos (estadísticas, números,…..) y una importante personalidad, esencial en la figura de un líder, para poder y saber lidiar con esta situación, que de no hacerse correctamente puede suponer un verdadero quebradero de cabeza para el entrenador.
    Además de ese EGO, vamos a tener que identificar y valorar detenidamente asuntos como la actitud, la aptitud, el compromiso,  la responsabilidad, etc., y a ser posible cuantificarlo y clasificarlo bajo ciertos criterios ya que no todos lo verán igual y según las decisiones que tomemos en pro del equipo seremos cuestionados y esperan respuestas con peso para comprenderlo/nos.
  2. Directiva. Trabajamos para quien nos contrata y por lo tanto de su opinión y de su satisfacción va a depender nuestra continuidad en el cargo. Esto es tan real y tan cierto que es ESENCIAL el haber puesto las cartas sobre la mesa justo antes de firmar el contrato y tanto la metodología, los recursos, los objetivos, entre otros, deberían de haber quedado claros para poder trabajar con calma y sin estar tan pendiente de la directiva. 
    Pero no olvidemos que muchos directivos creen que saben más que el propio entrenador y el simple hecho de ostentar un cargo les hace creer que pueden decidir e/ó influir en nuestras decisiones por lo que has de estar atento a los movimientos que llegan desde arriba y no dejarte influir por ellos, mientras tengas todo tu trabajo bajo control y una buena recopilación de datos (estadísticas, planificación, sesiones de entrenamiento, planes de partido, etc), sigue trabajando tranquilo para sacarle el máximo rendimiento al equipo que es tu objetivo real.
  3. Familiares. Suena muy feo lo que voy a decir, pero los padres y las madres de nuestr@s jugadores/as son el mayor problema en los equipos de base y una tremenda influencia negativa para el entrenador,  que deja a las claras las mejorables estructuras de los clubes que han de saber anticiparse.
    Los familiares miran en un 95% solo por sus hij@s y lo que creen que merecen, más allá de si se han hecho acreedores a ello o de las aptitudes y actitudes que tengan, por lo que apoyarán al entrenador o no, dependiendo de la participación de los deportistas (sus hij@s) en los encuentros.
    Puedo escribir 200 artículos dando consejos de como gestionar la influencia de los familiares, pero vayamos a lo más práctico y lo más eficaz, coartemos su capacidad de intervención y limitemos los ámbitos en los que pueden aparecer.
    De no tomar medidas por parte del club, el entrenador estará siempre, de una u otra forma, bajo la presión del padre o madre de turno que le haga llegar al técnico su descontento o su espectacular plan de juego que difiere con el del responsable real.
    Desde un sencillo grupo de whatsapp meramente informativo donde un filtro, un delegado y nunca el entrenador, sea el nexo con el club, administrador y el único redactor en dicho grupo, a prohibir la asistencia de los familiares a los entrenamientos, pasando por la opción que se puede brindar para mantener “tutorías” con ese delegado, son medidas que se pueden y han de tomar para que el entrenador quede lo más aislado posible de los familiares y por lo tanto estén ajenos a las presiones que se pudieran recibir.
    Y como os dije antes, tenemos que contar con datos, informes, estadísticas, etc., que puedan ser mostrados en algún momento para argumentar nuestras decisiones y que serán una sólida base objetiva que defina la parte subjetiva de la discrepancia.
  4. El Agente Tóxico. Si nos metemos ya en la élite del voley, el familiar deja paso a la figura del agente que será quien defienda los intereses del deportista que también será los suyos, por supuesto, por lo que seguiremos siendo objeto de ciertas presiones para que el deportista sea y tenga protagonismo.
    Pero no todos los agentes son así, ni mucho menos, estemos alerta a esos agentes que desde el día 1 van a “sugerir” que sus representados son los más mejores del mundo mundial y tienen que jugar sí o sí, y en el caso de no hacerlo van a buscar “excusas” de todo tipo para dejar mal a alguien, principalmente el entrenador.
    Considero que en el voley moderno, esta influencia externa es de las más peligrosas dentro de la armonía de un equipo y no hay mucha solución para esto puesto que la relación agente tóxico-jugador/a se escapa a nuestro control.
  5. Prensa/Aficionados. Es cierto que en España este punto no es tan relevante, no así en paises como Italia, Brasil o, especialmente Perú, donde el voleibol es un deporte muy popular y el aficionado y la prensa especializada siguen todos los detalles de las competiciones y pueden ser muy duros en sus opiniones.
    El entrenador tiene que ser inteligente en este caso y cuanto más popular sea el voleibol en el pais, mas alejado ha de mantenerse de lo que se habla y/ó escribe, ya que el sensacionalismo y el llamar la atención están por encima del conocimiento técnico-táctico, pudiendo ser ciertamente crueles las cosas que se dicen y que van a terminar afectando al deportista y al entrenador, que siente la presión de tener que ganar para no ser objeto de tales comentarios. 

Una vez que tenemos bien identificadas las influencias que podemos recibir como entrenadores de voleibol y que pueden ser tan fuertes e importantes como para hacernos cambiar nuestras decisiones e incluso hacernos sentir indecisos e incómodos, nos toca sacar el jugo a la situación y centrarnos en lo realmente importante, SACAR EL RENDIMIENTO AL EQUIPO Y SER JUSTOS EN LO QUE HAGAMOS Y DECIDAMOS.

Como decía Ortega y Gasset, “”hay tantas realidades como puntos de vista”, por lo que tenemos que saber que lo que nosotros vemos y valoramos de un determinado modo no tiene que coincidir con el modo en el que los demás lo hacen, y a partir ahí pueden surgir discrepancias importantes.

Toda decisión que tomamos, cada gesto que hacemos, cada palabra que soltamos son atendidos y procesados por muchas personas dejándonos, por tanto, expuestos en todo momento a sus opiniones, actitudes y críticas, así que sería bueno que fuéramos conscientes de ello y asumir nuestro rol de líder y generador de confianza para no dar pasos en falso y ser siempre ejemplares.
Hablando de las decisiones que tienen que ver con el equipo, nuestro principal objetivo es que el equipo salga de una sesión de entrenamiento sea mejor que antes de iniciarla, y llegue al siguiente partido con las herramientas necesarias por competir adecuadamente y si es posible, lograr la victoria.

Por lo tanto tendremos que tomar muchas decisiones para mejorar a nuestro equipo y debemos asumir que casi todas ellas serán SUBJETIVAS en base a HECHOS/DATOS OBJETIVOS, a excepción de algunas pocas que se nutrirán de nuestra, percepción y “preferencias” sin argumento científico que las sostengan, pero con la garantía de nuestra profesionalidad, conocimientos y experiencia.
Este sistema de moldear al equipo  blindará nuestro trabajo de cualquier influencia y mensaje que dude de nuestra capacidad, profesionalidad y justicia, y siendo las personas que están los 7 días de la semana con el equipo, nadie está mas y mejor preparado que nosotros para DECIDIR.

Si trabajamos de esa manera, podremos irnos a dormir cada noche con la conciencia tranquila de estar haciendo lo correcto y siendo 100% JUSTOS con nosotros mismos y con nuestros deportistas.

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